Desde tiempos ancestrales, hemos creído que, tras la muerte, había algo, un espíritu, una manifestación distinta de la del cuerpo, pero que es ésa persona en esencia, la conciencia, un trozo del Creador…
Han tenido muchos nombres, y aún hoy los tienen, pero comúnmente se les conoce como Fantasmas.
¿Qué es un Fantasma?
Básicamente se puede definir como “lo que queda” de una persona después de su muerte, es decir, el cuerpo muere, y de él se desprende una energía que queda atrapada entre el mundo conocido, y el mundo desconocido.
Según la mayoría de dogmas, tras la muerte, nuestra alma regresa al punto inicial, vuelve a formar parte del Creador. Otros, sin embargo, mantienen que el alma se encarna en un nuevo cuerpo y continúa su aprendizaje.
Se supone que el alma debe darse cuenta de que su cuerpo ha quedado inservible, de que su físico ha muerto, y que debe emprender el viaje hacia uno u otro lado.
Sin embargo, hagámonos esta pregunta: ¿Qué ocurriría si esa alma no se da cuenta?
Por lo general, se convierte en un Fantasma que vaga por las zonas que aún le son conocidas, como puede ser la habitación o lugar donde murió, un castillo, una habitación de hospital, un lugar abierto. Esta circunstancia se suele dar sobre todo en las muertes trágicas, inesperadas y violentas. No se aventuran más allá de lo que conocen, porque lo temen, no son capaces de distinguir nada más allá de los muros de su habitación, y temen perderse, es por eso que no se mueven de un lugar determinado.
Es muy común pensar que los Fantasmas, lo son porque aún les quedaron asuntos pendientes en vida, y eso resulta muy importante. Es necesario escucharles, no temerles pero respetarles, pues intentan comunicarse con nosotros, y si reaccionamos de manera violenta, ellos serán violentos con nosotros.
Fantasmas, espíritus, demonios, ángeles, presencias, entes… hay tantos nombres como culturas. En el antiguo Egipto, se enterraba a los faraones con sus riquezas y sus tesoros, con comida y bebida, y con parte de su séquito, así como sus mascotas, para que pudiera llevar todo allá donde fuera, subiendo escaleras hacia el cielo. Es decir, había vida después de la vida, para ellos. ¿Pero qué pasaba con los pobres, que no tenían pertenencias o riqueza suficientes como para darle un entierro “digno” a su familiar fallecido?
Pero no nos desviemos del asunto, aunque no se pueda desvincular uno de otro, hoy nos dedicamos a los fantasmas.
Se mueven, piensan, hablan, se comunican, sienten, observan, y escuchan. Puede que a veces molesten o puede que sólo observen, pero para la mayoría de las culturas, están ahí.
Podríamos ampliar más la información dar fotos, vídeos… pero mejor que visiten páginas como www.escalofrío.com , donde veran de lo que hablo.
¿Tú qué piensas? ¿Existen?